martes, 26 de junio de 2012



HISTORIA DE LA INDEPENDENCIA DE LA NUEVA ESPAÑA.


En la Nueva España las cosas parecían ir de la mejor manera y no era para menos pensar esto. Las arcas de México se encontraban abundantes y financiaban tanto los gobiernos de otras colonias españolas, así como la construcción de palacios y campañas militares en la propia España. Las ciudades de México tenían un desarrollo mayor que cualquier otra colonia en América. Pero hasta ahí podía ir la alegría ya que existía una profunda y marcada desigualdad social entre los habitantes de la Nueva España.

Para el siglo XVIII la población estaba conformada por un 40% de Indígenas, otro 40% de mestizos y mulatos incluyendo todas las generaciones intermedias y solo un 20% de blancos (europeos y americanos) Los dos primeros grupos sociales componían la población inculta, pobre y explotada, sectores completamente desplazados de toda participación en el gobierno general y la economía del virreinato. El 20% de blancos controlaban todo el poder llevándose casi la totalidad de las ganancias que generaba la colonia. A pesar de esto este grupo estaba dividido en dos bandos "peninsulares" y "criollos", es decir europeos y americanos. Esta diferencia comenzó desde iniciada la colonia en México y creo un defecto que se profundizo durante 200 años. Al iniciar el siglo XIX la grieta había separado al país en dos bandos el realista (españoles) y el insurgente (criollos), los que arrastraron tras de ellos al resto de los núcleos sociales.
  • Españoles
  • Criollos
  • Indios
  • Negros
  • Mulatos

Esta división se generaba de quien tenia más derecho a gobernar y dirigir la sociedad, por una parte los españoles consideraban que ellos tenían todo el derecho del poder por ser los conquistadores y dueños directos de las colonias, ante lo cual no podían permitir que los criollos los cuales habían nacido en las Indias (América) y por lo tanto inferiores tomaran el poder. En el otro lado los criollos, cansados de seguir bajo el control de la corona española la cual se encontraba muy lejos para poder solucionar adecuadamente los problemas de la Nueva España, consideraban que a ellos les correspondía dirigir el camino político y social de la Nueva España.


Monarquía en España.


En junio de 1808 llegó a México la noticia de la renuncia de los reyes españoles en favor de José Bonaparte. Tanto españoles como criollos se negaron a reconocer a Bonaparte, pero los criollos vieron la oportunidad de hacer a la colonia independiente con el pretexto de guardar el reino para el rey Fernando VII. Francisco Primo Verdad y Ramos y Juan Francisco Azcárate encabezados por Fray Melchor de Talamantes piden que se tengan por nulas las renuncias echas por los reyes de España, argumentando que ante la falta de reyes la soberanía había vuelto al pueblo y por lo tanto había la necesidad de crear un gobierno temporal apoyado por el pueblo, Primo Verdad y Ramos termino su
Fernando VII
propuesta pidiendo al virrey y a la junta del ayuntamiento que juraran por el rey de España y de la Indias Fernando VII. Iturrigaray entonces virrey apoyo la propuesta de crear por los votos de los ayuntamientos de la Nueva España, una Junta Suprema de México en donde él dirigiría conservando la soberanía mientras Fernando VII estuviera preso. Los españoles realistas vieron esto como un paso que conduciría hacia la liberación política total y tenían que impedirlo. El 15 de septiembre dirigidos por Gabriel Yermo unos 300 españoles entraron al palacio y tomaron preso al virrey y a sus asesores. A partir de ese momento instauraron un gobierno militar cerrado a cualquier cambio. Primo Verdad y Ramos uno de los criollos más renombrados de la junta del ayuntamiento fue tomado preso y luego muerto como ejemplo de lo que les esperaba a los que intentaran promover un cambio en el orden del poder del virreinato. Esto no intimidó ni asustó a los grupos opositores a los realistas, todo lo contrario los motivó a juntarse y planear algo para tomarse el poder a cualquier precio.

La Conspiración.


A fines de 1809 es descubierta una conspiración en Valladolid que intentaba derrocar al régimen militar de los peninsulares, en ella es invitado a participar Don Miguel Hidalgo Costilla un cura criollo de gran carisma que por sus ideas es enviado al curato de Dolores desde el cual sigue buscando gente con sus mismas inquietudes entre las cuales estaba el ser miembro importante de alguna conspiración para derrocar al régimen.
No se une a la conspiración de Valladolid porque observa su inmadurez y sus pocas posibilidades de éxito. Su oportunidad surge entre un grupo de criollos de la ciudad de Querétaro que son protegidos por el corregidor de esta ciudad Miguel Domínguez y sobre todo por su esposa Doña Josefa Ortiz de Domínguez. Este grupo es impulsado por un grupo de militares Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Joaquín Arias y otros. Allende es el principal promotor de la conspiración, un hombre impulsivo quien deseaba dirigir la operación pero en forma de un movimiento de la clase media criolla conducida por militares. La conspiración de Valladolid demostró que no bastaba con el apoyo de los criollos, que necesitaban al pueblo si es que esperaban tener alguna oportunidad de éxito en su aventura. Esto a la vez los hacia dudar ya que en el fondo eran clasistas. Había que mover al pueblo, las masas y para ello necesitaban a alguien de gran carisma y prestigio de modo que pudiera ser oído y aplaudido por la muchedumbre. Por tal razón y con pesar de Allende se llamo a Hidalgo. Las reuniones de este grupo de conspiradores se realizaban en la casa del cura José María Sánchez a ellas acudían Allende, Altamirano, Aldama, Hidalgo y otros. El Corregidor Don Miguel Domínguez aunque no asistía a las reuniones estaba de acuerdo con el movimiento y en su casa se reunía con Allende para tratar el proyecto. Las reuniones estaban encubiertas bajo el pretexto de Juntas literarias, en las cuales discutían los puntos para llevar acabo el levantamiento.


La Conspiración Descubierta.


La conspiración es descubierta ante varias autoridades por Mariano Galva y el capitán Arias, ante esto Josefa Ortiz de Domínguez envía al alcalde, Ignacio Pérez, para que busque al capitán Allende en San Miguel, al no encontrarlo ahí se dirige junto con Aldama a Dolores. El Levantamiento Al ser informados Hidalgo y Allende de que la conspiración ha sido descubierta discuten su situación y por fin Hidalgo exclama "¡Caballeros, somos perdidos; Aquí no hay más recursos que ir a coger gachupines". Así que en la madrugada del 16 de septiembre Hidalgo se dirigió al patio de la parroquia de Dolores en donde expuso a la gente reunida que llegaba a 3000 el plan que tenían para quitar del poder a los gachupines tras lo cual dio el grito de independencia.

El Grito de Dolores



Del pueblo de Dolores Hidalgo partió hacia Atotonilco donde saco un lienzo de la iglesia con la imagen de la Virgen de Guadalupe, lo puso como estandarte y siguió hacia San Miguel el Grande, Chamacuelo (hoy día Comonfort. En la ciudad de Celaya se asignaron los primeros grados e Hidalgo fue nombrado como "Capitán General" o "Generalísimo de América" y Allende como "Teniente General", continuaron avanzando y llegaron a Salamanca, Irapuato, Silao y finalmente a Guanajuato. A lo largo del avance hasta Guanajuato que duro menos de dos semanas Hidalgo logro juntar a más de veinte mil hombres, ya que en Guanajuato tomo esta ciudad tras vencer a los españoles que se habían fortificado en La alhóndiga de Granaditas.
Reunió a más hombres y mandó a fundir cañones para dirigirse a Valladolid la cual tomo sin disparar un solo tiro. Escribe el primer bando en el que anula la esclavitud y la paga de tributos para todo tipo de castas. Sale de Valladolid rumbo a la capital y en el camino se le unen Ignacio López Rayón y el cura José María Morelos; Rayón pasa a formar parte de su equipo de colaboradores y Morelos es destinado a dirigir la insurrección en el sur, rumbo a Acapulco.


Alhondia de granaditas
Conforme los rebeldes avanzaban hacia la ciudad, el pánico era mayor. Venegas organiza una bien provista división, que puso al mando del coronel Torcuato Trujillo, con la orden de atacar y detener el avance de las fuerzas rebeldes. El encuentro se desarrolló el 30 de octubre en el Cerro de las Cruces. Hidalgo y Allende hacen frente a Trujillo venciendo a su ejército completamente. Motivados por su victoria avanzan hasta las cercanías de la ciudad, parando en el pueblo de Cuajimalpa. Hidalgo decide no avanzar hacia la ciudad ya que un poderoso ejército comandado por el brigadier Félix María Calleja venia en auxilio del virrey Venegas y podrían quedar atrapados en la ciudad. El 7 de noviembre es derrotado en Aculco por Calleja a quien intentaban evitar. Hidalgo y Allende se separan, Allende parte a Guanajuato, donde tiene que enfrentarse con el ejército de Calleja, e Hidalgo se dirige hacia Guadalajara donde es recibido con festejos, propone la creación de un Congreso Nacional con representantes de todas las ciudades villas y lugares del reino, utiliza la imprenta para publicar proclamas y bandas, también edita el Despertar Americano, primer periódico insurgente que durará a lo largo de 11 años de guerra. Desarrolla sus medidas de tipo social, como la anulación de la esclavitud, suspensión de tributos, reparto de tierras y garantías individuales (igualdad social, libertad de trabajo y de comercio). Es Hidalgo quizá el único que desde el inicio de la lucha se haya dado cuenta que el movimiento iba más haya de la lucha por el control del poder de la Nueva España y que se transformó en una lucha popular por la libertad de México. El 17 de enero de 1811 el brigadier Calleja quien ya había recuperado Guanajuato para los realistas, vence al gran ejército insurgente e Hidalgo se ve obligado a partir para el norte con intenciones de pasar a Estados Unidos y conseguir armamento para volver con más fuerza. Es detenido cerca de Monclova en Actita de Bajan por un destacamento realista.

La Muerte de los Caudillos.


Hidalgo conducido a Chihuahua junto con otros líderes insurgentes es tomado prisionero y puesto en juicio. Fue sometido a los más duros interrogatorios durante tres meses, tras los cuales es sentenciado a muerte. La ejecución se llevó acabo el 30 de junio de 1811 y su cabeza junto con la de Allende, Aldama y Jiménez fue colocada en un ángulo de la Alhóndiga de Granaditas, como advertencia para el resto.

La Captura de Hidalgo y sus compañeros no detuvo la lucha de independencia ya que quienes habrían de continuar con su tarea ya estaban trabajando en ello antes de la muerte de los primeros jefes. El movimiento no solo no decayó sino que tomo más fuerza y alcanzo sus máximos niveles tanto en lo político como en lo militar.

Después de enterarse de la captura de Hidalgo y Allende, Ignacio López Rayón quien había sido nombrado Jefe del ejército en Saltillo, mientras durase la ausencia de Allende e Hidalgo, decide sacar su pequeño ejército de apenas 1000 hombres antes de que las tropas de Calleja llegaran a Saltillo. Marchan hacia el sur hasta la villa de Zitácuaro, y en ella se instalan para formar su centro de operaciones.

Morelos, Líder de la Insurgencia.


Las campañas de Morelos son considerarse las más fructíferas ya que la etapa que él dirigió de la Lucha de independencia puede ser la única en que se tuvo la posibilidad real de derrocar al régimen colonial. Morelos era un militar intuitivo que basaba su estrategia en la geografía del terreno en que se movía. De inmediato sigue la encomienda que le da Hidalgo avanzando sobre las intendencias de Michoacán, México, Puebla, Veracruz y Oaxaca. A diferencia de Hidalgo se niega a dirigir muchedumbres indisciplinadas. Era sumame

nte cuidadoso para sus operaciones seleccionando solo a los más aptos, los dotaba de armas (fusiles, machetes y sables), así como un mínimo de instrucción militar.




Escribió unas sencillas y claras reglas para el cuerpo que comandaba. Muchos jefes insurgentes se formaron entre sus tropas como Pablo y Miguel Galeana, Víctor y Nicolás Bravo, Mariana Matamoros, Manuel de Mier y Terán, Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero y muchos más. El genio militar con que es aclamado Morelos se justifica en variadas ocasiones. En Mayo de 1812 Calleja con el más grande ejército que logró reunir el gobierno realista, sitió a Morelos en la villa de Cuautla. Calleja convencido de su superioridad promete a Venegas que no podrán salir vivas "ni las ratas". Morelos resistió el sitio y cuando no pudo más burló a Calleja y sacó lo que quedaba de su tropa, tres cuartas partes ya habían caído. Reanudó su campaña sobre Puebla, Veracruz y Oaxaca con más energía, el y sus capitanes demostraron ser superiores a los militares realistas. En 1813 tomó Acapulco, para esa fecha el territorio que tenia dominado abarcaba desde Michoacán hasta las orillas del reino de Guatemala.

Morelos decide hacer un alto en su campaña militar para dedicarse a la construcción política de la nación, asunto que consideraba más importante que la lucha militar. Morelos fue el jefe insurgente que más desarrolló sus ideas políticas. En los pueblos que dominó quitó las autoridades coloniales y colocó a criollos en los puestos directivos. Consciente del analfabetismo de pueblo tradució las proclamas de Hidalgo a un lenguaje sencillo y organizó pequeños cabildos donde explicaba al pueblo las causas del movimiento, pregonó la igualdad social y repudió el latifundismo. Al instaurarse la junta de Zitácuaro, Morelos la reconoció pero solo para dar la imagen de un gobierno revolucionario unido ya que estaba en desacuerdo con la ideología de la Junta de una soberanía a medias.



En el mes de noviembre de 1812 Morelos tomó Oaxaca, la cual es un importante centro urbano, con todas las ventajas que ello conlleva, entre ellas la presencia de ideólogos y proyectistas como José Manuel de Herrera y Carlos María de Bustamante quienes dirigieron el periódico Correo Americano del Sur, el cual ayudó a propagar las ideas de la insurgencia. Después de largas consultas incluso con miembros del grupo de los Guadalupes que le enviaron cartas con sus pensamientos, decidió transformar la Junta Gubernativa en un Congreso Nacional electo hasta donde fuese posible por el voto de los pueblos. El 14 de septiembre de 1813 Morelos inauguró el Congreso y redacta el texto de "Sentimientos de la Nación". Las sesiones culminaron el 6 de noviembre con la Declaración de Independencia total. En esta sus autores rompieron completamente con la idea de la dependencia de la corona española, otorgándole la soberanía a la nación, correspondiéndole a esta el hacer las leyes constitucionales.



Para el invierno de 1813 Félix María Calleja como nuevo virrey desató una bien planeada ofensiva contra Morelos. Morelos es derrotado en Valladolid y después en Puruarán, donde cayó prisionero su segundo jefe Matamoros quien fue conducido a la capital provincial para ser fusilado el 3 de febrero 1814. La línea defensiva de las fuerzas de Morelos fue derrotada y cayeron sucesivamente Chilpancingo, Acapulco y Oaxaca. Las fuerzas de Morelos acabaron dividiéndose en pequeñas guerrillas sin coordinación. Aun así los congresistas lograron redactar el Decreto Constitucional en Apatzingan el 22 de Octubre de 1814. Morelos sin darse por vencido siguió protegiendo al congreso y animándolo a continuar.



A mediados de 1815 hicieron una pausa en Puruarán, lo que le permitió al congreso reorganizar el gobierno, enviar una embajada a Estados Unidos y publicar el Manifiesto a las Naciones. Después decidieron trasladar el gobierno a Tehuacán, Puebla. En el camino el jefe realista Manuel de la Concha los atacó y capturó a Morelos. Los miembros del Congreso apenas lograron llegar a Tehuacan.

Muerte de Morelos.

Calleja con gran resentimiento a Morelos por lo acontecido en Cuautla decidió dar un espectáculo a los habitantes de la ciudad exhibiendo a Morelos, quien fue juzgado por la Inquisición y un tribunal militar. Se le sentenció a muerte pero temieron que la ejecución en la capital diera lugar a un alboroto popular, Calleja decidió que fuese fusilado fuera de ella y sin publicidad, de esta forma el 22 de diciembre de 1815 en San Cristóbal Ecatepec fue segada la vida del más grande caudillo de la independencia.

Durante los cinco años siguientes a la muerte de Morelos la lucha de Independencia se halló dividida en decenas de jefes insurgentes pero que al estar faltos de un líder, les faltaba la fuerza necesaria para imponerse sobre los otros y llevar acabo la consumación de la independencia. A pesar que el virrey Calleja logró fragmentar y casi eliminar a la insurgencia a través de la represión y la persecución sin cuartel de los rebeldes esta continuó apareciendo continuamente. Calleja advirtió que a pesar de toda la victoria que pueda obtener el pueblo de la Nueva España estaba decidido a independizarse.Fernando VII llamó a Calleja quien cedió el gobierno del virreinato al teniente general de la armada Juan Ruiz de Apodaca, y este continuó combatiendo a la insurgencia.

Después de la muerte de Morelos el congreso de Chilpancingo fue perseguido por los realistas y finalmente Manuel Mier y Terán lo disolvió. Con esto se terminó el centro político unificador que Morelos había creado.Muchos jefes Militares continuaron la lucha de Morelos, pero casi todos fueron muertos, encarcelados o indultados después de pagar a los realistas, repudiando la revolución y jurando a Fernando VII. En 1817 cayeron en prisión los jefes Mier y Terán, Ramón e Ignacio López Rayón, José Francisco Osorno, Nicolás Bravo, colaboradores del Congreso de Chilpancingo: Bustamante, Herrera, Berdisco, etc.

Con todas esas victorias el virrey Apodaca pudo considerar que había acabado con los focos revolucionarios más importantes, ya que los únicos que subsistieron fueron varias guerrillas, principalmente en el sur de Veracruz y el sur de Guanajuato, las cuales fueron subestimadas en su poder por los altos mandos realistas. Dado esto el gobierno comenzó a trabajar en la reconstrucción, pero fue cuando recibió sorpresivamente la noticia de que Javier Mina un joven español de Navarra y adversario de Fernando VII, había desembarcado en la costa de Nuevo Santander (Tamaulipas), junto con una expedición libertadora.

La expedición de Mina no pudo tener éxito ya que la enorme publicidad con que se manejó su expedición permitió al virrey Apodaca tomar las medidas para detenerlo. Mina desembarcó con unos trescientos hombres sin embargo logró escapar del cerco y meterse al centro de la Nueva España. La acción de Mina duró apenas un semestre pero le dio un importante impulso a la lucha de independencia. Moreno y Mina se unieron y lucharon contra Pascual de Liñan, enviado por los realistas para detenerlos. Liñan los venció pero lograron escapar para intentar más tarde un imprudente ataque a Guanajuato, después del cual fueron detenidos en el rancho "El Venadito". El 11 de noviembre de 1817 Mina fue fusilado frente al fuerte de Los Remedios.

Guerrero fue un hombre de descendencia mulata que se había unido a la lucha desde 1810, contó con todas las cualidades de un líder pero su papel fue secundario hasta 1814 ya que el se centró en la lucha de guerrillas, lo que le permitió junto con su carácter alerta y resistente no preocuparse. Fue el principal contendiente en el sur después de la muerte de Morelos y el único que mantuvo viva la lucha cuando ya parecía extinguirse. A diferencia de otros militares consideró importante la lucha en el terreno de los principios políticos y sociales, su ideario se derivó directamente de las ideas de Hidalgo y Morelos. Cuando Mier y Terán disolvieron el congreso se opuso a el ya que consideraba que un gobierno militar no era correcto y que era necesario acatar las leyes que provenían de la lucha, principalmente el Decreto Constitucional.

Consumación de la Independencia.

Calleja envió al coronel José Gabriel de Armijo con un poderoso ejército en contra de Guerrero quien siguió resistiendo en el sur. Los enfrentamientos entre las tropas de realistas e insurgentes continuaron pero limitados a la zona que Guerrero tenia controlada. Guerrero se percató que podía seguir resistiendo los ataques pero que no lograría extender la lucha, por otra parte los realistas no lograron vencer a las fuerzas insurgentes, esto desesperó a ambos bandos. Al ser virrey Apodaca sucesor de Calleja decidió entablar relaciones a través de contactos con Guerrero para presionarlo a que abandone lucha a lo cual Guerrero se negó. Apodaca continuó insistiendo secretamente a Guerrero, mientras que oficialmente tubo a Armijo combatiendo. Guerrero se dio cuenta que el gobierno de la capital no estaba tan unida ya que Apodaca parecía no confiar en sus militares y le ofrecía secretamente el perdón bajo condiciones atrayentes, y en el otro lado Armijo le ofrecía el perdón pero bajo las condiciones más represivas.
La verdad del gobierno estaba desquebrajándose y ya no funcionaba como en los tiempos de Calleja. Desde el virrey hacia abajo todos desconfiaban dando lugar a la formación de un sin fin de intrigas, por ello Apodaca temió terminar con la misma suerte de Iturrigaray (ser destituido del poder por un golpe de estado) Vio que el régimen realista perdía confianza en sí mismo, Guerrero decidió seducir a uno de los jefes realistas, de esta forma quitar al régimen uno de los cuerpos en que se apoyaba. Primero lo intentó con Armijo siendo el mas indicado pues era el más cercano y dado sus altos cargos tuvo un alto número de tropas bajo su mando. Armijo no acepto y continuó siendo fiel al gobierno. Guerrero entonces fijó su atención en el coronel Carlos Moya dependiente de Armijo, después de sondear por medio de intermediarios le envió una carta el 17 de agosto de 1820.

En esa carta Guerrero le pidió que se uniera a su lucha siguiendo el ejemplo de los revolucionarios de la historia española y que tomó su ejemplo para independizarse no solo del absolutismo de Fernando VII, sino del gobierno de los españoles constitucionales, convirtiéndose en jefe de las fuerzas americanas y que observara que el panorama de político les permitiría sacar ventaja ya que dentro de poco Apodaca seria remplazado por Francisco Espoz y Mina quien tuvo cierto resentimiento a los realistas y de ideas liberales. En esa carta Guerrero creó las bases sobre las que se desarrolló la independencia de México. Carlos Moya rechazó la propuesta aunque no furiosamente y se la presentó a Armijo quien a su vez la llevó al virrey. Apodaca no se escandalizó ante la carta y extrañamente no rompió su contacto secreto con Guerrero, lo que forzó a la renuncia de Armijo pues no pudo vencer a Guerrero y nombra jefe de las comandancias del sur a Agustín de Iturbide a quien informó de las ideas de Guerrero.

Mientras Guerrero preparaba sus planes en el mismo seno de la capital se formuló otro plan idéntico pero que rechazaba todo lo que pudiese sonar a insurgentismo, populismo y constitucionalismo. Esta fue la "Conspiración de la Profesa" nombrada así por la iglesia en donde se llevó acabo las reuniones de este grupo dirigido por el canónigo Matías de Monteagudo quien como todos los comprometidos tuvo acceso a la corte virreinal, por lo que no se dudó que Apodaca tuviera conocimiento de ella. Los miembros de la Profesa al igual que Guerrero, necesitaron de apoyo militar para llevar a cabo sus planes y por supuesto un jefe que los encabezara, en ello se encontraron a Iturbide un militar realista con sonados triunfos, (uno de ellos contra las tropas de Morelos), quien atrajo la atención del grupo. Iturbide no tuvo un historial muy limpio pero debido a las presiones de Monteagudo y otros gestores Apodaca decidió darle, aunque no sin ciertas dudas la comandancia del sur.

Iturbide.
Al aceptar la comandancia Iturbide tuvo la misión de eliminar a las fuerzas insurgentes de Guerrero, pero esto se vio impedido primero porque Iturbide no tuvo la capacidad para cumplir con esta misión, segundo el compromiso que había contraído con la Profesa y tercero los planes que el mismo había comenzado a formular. No pensó desaprovechar la oportunidad si la tenia de dar un golpe a Guerrero ya que aún rechazaba las ideas de los insurgentes. Pero no fue su principal interés ya que tenia pensado negociar con Guerrero lo que convendría más a sus intereses, además supo por el propio Apodaca que Guerrero estaba dispuesto a negociar.

Iturbide llegó al cuartel general de la comandancia en Teloloapan cerca de Iguala el 1 de diciembre. Comenzó a establecer contactos con un gran número de aliados civiles y militares en varias partes del virreinato, en tanto inició una operación por la serranía de Temascaltepec para limpiar de "bandidos" el área.

Pedro Ascencio segundo jefe de Guerrero cerca de Tlatlaya capturó a la retaguardia de Iturbide, eliminando a casi todos sus componentes y a los cinco días Guerrero ganó otro combate frente a la sección de Carlos Moya. Iturbide alarmado se percato que la insurgencia era más fuerte de lo que se pensaba en México y de lo que el mismo creía. El 10 de mayo envió su primera carta al Jefe insurgente, Guerrero no contestó con sobrados motivos. Iturbide volvió a escribir, y Guerrero contestó recelosamente.

El 27 de enero antes de que se diera un claro entendimiento entre Guerrero e Iturbide se desarrolló el último enfrentamiento entre realistas e insurgentes en un lugar llamado La Cueva de Diablo, donde venció Guerrero.

Iturbide sin más paciencia escribió la tercera y definitiva carta a Guerrero, esta más política y concreta se dirigió al el insurgente en términos de "Estimado amigo" y le propuso una entrevista, Guerrero pospuso la reunión pero se llego a un acuerdo a través de comisionados. Iturbide informó los detalles de su plan y los medios por los que pensaba ponerlo en marcha.

Lo único que molestó a Guerrero fue que se ofreciera la corona de México a Fernando VII, pero Iturbide debe haberlo tranquilizado diciéndole que era solo una maniobra política para obtener confianza pero que nunca se llevaría acabo. Los insurgentes participaron cubriendo las espaldas de Iturbide en el sur mientras él avanzó por el centro y occidente.

El Plan de Iguala.

El 24 de febrero de 1821 en Iguala Iturbide redactó "El Plan de Iguala", basado en lo ideado por los miembros de la profesa pero más intolerante y adecuado para la realidad de ese momento. En 24 artículos Iturbide describió su plan de Independencia y la organización del nuevo Estado. Las ideas más importantes fueron:

-Religión católica, sin tolerar ninguna otra

-La Nueva España es independiente de cualquier otra nación

-El gobierno seria monarquía moderada con base en la constitución

-El emperador será Fernando VII u otro miembro de la casa reinante española

-Todos los habitantes de la Nueva España sin distinción de europeos, africanos, ni indios son ciudadanos de esta monarquía con opción a todo empleo.

-Los bienes de personas y cleros serán respetados.

-Se formará un ejército protector de las Tres Garantías: religión, independencia y unión de americanos y europeos.

-Las tropas del ejército realista que se unan al ejército de las Tres Garantías serán consideradas como milicia nacional.

El 2 de Marzo el plan y su manifiesto fueron leídos a las tropas acuarteladas en Iguala, donde juraron defender la independencia y Iturbide fue nombrado "Primer Jefe del Ejército Trigarante".
Al no disponer de imprenta Iturbide hizo uso de un hábil grupo de copiadores quienes desde la última semana de febrero trabajaron día y noche para hacer cientos de copias del Plan de Iguala. Estas fueron distribuidas inmediatamente a las personas más importantes de cada localidad de la Nueva España.

Aunque Apodaca llamó traidor a Iturbide y trató de organizar una ofensiva para destruirlo no pudo confiar en el ejército, mientras Iturbide recibió adhesiones cada vez más numerosas. El alto clero con excepción del arzobispo de México se le sumo y ayudó a la propagación del plan prestando las imprentas. Esto fue principal ya que la fuerza de plan fue conseguir la mayor cantidad de gente posibles ya que el ejército realista contaba con aproximadamente 30 mil hombres, buena parte de los cuales para fortuna de Iturbide se unieron a la idea.

Con Guerrero cubriéndolo en la retaguardia, por el sur Iturbide marchó hacia las intendencias de Valladolid y Guanajuato. No fue hasta antes de partir en el pueblo de Teloloapan que Iturbide y Guerrero se encontraron. Guerrero reconoció a Iturbide como Primer Jefe del Ejército Trigarante y de la independencia.

El Plan de Iguala pareció ajustar las desigualdades entre los dos bandos, por lo que fue ampliamente acogido, las ciudades lo aclamaban y los soldados realistas se unieron en gran masa a las filas trigarantes. Iturbide marchó por Guanajuato y Querétaro hasta Puebla.

En la ciudad de México Apodaca fue destituido por la guardia de la ciudad designando en su lugar al mariscal Francisco Novella.

En Puebla Iturbide recibió la noticia de la llegada del último virrey Juan de O´Donojú. A pesar de no ser Ezpos y Mina el candidato enviado que había imaginado Guerrero, O´Donojú era un masón, liberal y anticolonialista, hombre práctico y abierto quien reafirmó los cálculos de Guerrero al no imponerse, sino a entender la peculiar situación política. Se encontró con Iturbide en Córdoba el 24 de agosto donde llagaron a un acuerdo y firmaron el tratado de Córdoba, en el que se reconoció la Independencia de México y se ratificó con ligeras variantes el plan de Iguala.

Antecedentes de la Independencia

“La Independencia es uno de los acontecimientos de mayor importancia en nuestra historia, porque marca el fin de la vida de México sometido como colonia de España y el principio de su vida como nación independiente.”

Entre las causa que determinaron la gran revolución de 1810 tuvieron su origen en las condiciones del régimen colonial, como la desigualdad económica y social de sus habitantes, las dificultades que las leyes oponían al progreso y el menosprecio con que eran vistos los nacidos en América; todo lo cual engendraba un profundo malestar entre los americanos y el gobierno de España.

Nuestro movimiento de independencia fue inspirado y fomentado por las grandes revoluciones que en Inglaterra y Francia acabaron con el régimen de las monarquías absolutas e introdujeron el régimen liberal-burgués.

Influencias externas de la Independencia.

Entre los factores externos que, junto con las condiciones internas de las colonias españolas, determinaron el movimiento de liberación de las nuevas naciones americanas, se manifiestan las doctrinas de los filósofos y economistas de la burguesía y las grandes revoluciones que sacuden a Europa para establecer el régimen capitalista.

En el fondo de la sociedad colonial existía un profundo malestar causando por diferencias sociales y económicas, que hacían a sus diversos elementos sentir aversión recíproca y buscar los medios de acabar con las desigualdades creadas por las leyes en beneficio de una minoría privilegiada.

La causa de este malestar radicaba en la mala repartición de las tierras y en las múltiples trabas y limitaciones que se pusieron al desarrollo de las industrias y de la agricultura de México, en beneficio de la industria y del comercio de España. Aunque México era aparentemente rico y próspero, el pueblo se encontraba en la miseria, debido a que los blancos eran dueños de casi toda la riqueza del país, y al gobierno español se le envidiaban fuertes sumas de dinero como tributo de la Nueva España.

Formaban la clase predominante en españoles, peninsulares y americanos la Colonia por su ilustración y riqueza y por el influjo que ejercían, pues sus miembros acaparaban todos los empleos y disfrutaban exclusivamente de los derechos civiles y políticos. Aunque las leyes concedían los mismos derechos a los españoles peninsulares o gachupines que a los americanos o criollos, los encargados de ejecutarlas ponían trabas para anular esa igualdad.

En manos de los españoles peninsulares se hallaban el poder, la fuerza, la administración de la justicia, el comercio, las propiedades y la riqueza; eran los únicos que podían desempeñar los puestos de mando y obtener dignidades religiosas, con todos sus privilegios de poder y dominio sobre la sociedad.

“A los criollos, en cambio, se les tenía cerrado el camino de los honores y las dignidades y estaban alejados de los empleos de cierta importancia, viéndose limitados a las labores subalternas de las oficinas o a las humildes funciones de curas, de abogados o de oficiales del ejército.”

No obstante, fueron los menos oprimidos y recibieron ilustración, construyendo, por tanto, el grupo más fuerte económica y culturalmente, que habrían de ser el iniciador de la lucha contra los opresores, por tener una idea más precisa de la libertad y del derecho.

La Revolución Francesa.

Fue su influjo el que se sintió con más fuerza en nuestro país. Debióse esto sin duda al imperio que sobre el mundo urbano de México ejerció durante el siglo XVIII todo lo francés: ideas, modas, costumbres, etc. Desde que la revolución estalló en Francia, comenzó la agitación política en la Colonia. Un grupo algo numeroso de franceses y mexicanos se mostró muy activo en la defensa del proceder de los revolucionarios y en la difusión de sus principios. Existía una propaganda dirigida desde la misma Francia, consistente en escritos o en objetos de moda que llevaban grabados lemas revolucionarios en lugares escondidos. Aunque el Rey Branciforte persiguió denodadamente a los franceses y partidarios de la revolución francesa, siguió cundiendo y agitando a los mexicanos la gran conmoción política del siglo.

Con la toma de La Bastilla, el 14 de julio de 1789, por el pueblo de París, se inicia el gran movimiento conocido con el nombre de revolución francesa, que vino a transformar el orden político-económico de Francia. Las aspiraciones de la burguesía francesa a desenvolverse, a elevar las condiciones de su industria a defenderse de la competencia de Inglaterra, pero sobre todo su pretensión de derechos políticos, fueron factores que determinaron esta lucha.
La revolución francesa proclamó el régimen republicano, los derechos del hombre y la soberanía del pueblo. Pero en noviembre de 1799 Napoleón Bonaparte se convirtió en dictador y más tarde en emperador de Francia, lo cual tuvo repercusiones insospechadas en España y sus Colonias.

Influencia de los Filósofos y Economistas.

“Tuvo su origen en las ideas de los filósofos y enciclopedistas, que sustentaban la doctrina de la soberanía de la soberanía popular como fuente del poder público en contra del derecho divino de los reyes.”

Montesquieu.
El pensamiento de Locke y Voltaire en filosofía, de Adam Smith y Quasnay en economía y de Montesquieu y Rousseau en derecho, representaban las corrientes fundamentales del pensamiento revolucionario de la burguesía, que trataba de destruir el régimen feudal y reemplazarlo por el régimen capitalista.Ese pensamiento era irradiado por los enciclopedistas hacia otros países como España, donde su influencia se marcó no sólo en la política económica y administrativa, sino que se transmitió a sus colonias.
Los libros de de Rousseau, de Voltaire y de Montesquieu eran introducidos en la Nueva España, y en ellos bebían los criollos las inspiraciones de libertad.

Los primeros años de México Independiente

Muchos mexicanos se oponían a Iturbide, y algunos diputados conspiraron en su contra. El emperador disolvió el Congreso y realizó otros cambios políticos. Antonio López de Santa Anna, que era comandante general de la provincia de Veracruz, fue destituido y se rebeló contra Iturbide. Se puso de acuerdo con Guadalupe Victoria, y en febrero de 1823 Santa Anna proclamó el Plan de Casa Mata, que proponía establecer el sistema republicano.
En marzo de 1823 Iturbide renunció al trono y se fue a Europa. Las provincias de Centroamérica (lo que actualmente son Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica), que se habían unido al imperio, se separaron de México. Al año siguiente Iturbide regresó; como en su ausencia el Congreso había decretado que no podía volver a México, bajo pena de muerte, fue fusilado.

Cuando Iturbide dejó el trono, el gobierno quedó en manos de un Supremo Poder Ejecutivo formado por Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero, ente otros, que convocó a un segundo Congreso.

Los diputados del nuevo Congreso decidieron que México sería una república. Unos querían que la república fuera federal, formada por la unión de varios estados, libres y soberanos para resolver sus problemas internos. Otros querían que fuera centralista, con provincias o departamentos en lugar de estados, y un poder central que resolviera todos los asuntos. La Constitución de 1824, preparada por este Congreso, se promulgó el 4 de octubre. Se decidió que México fuera una república federal, y que se llamara Estados Unidos Mexicanos.

Además, dicha Constitución declaraba que todos los mexicanos eran iguales, que la única religión sería la católica, y concedía la libertad de imprenta. El Congreso convocó a elecciones, las primeras que hubo en el México independiente; resultaron electos, como presidente Guadalupe Victoria y como vicepresidente Nicolás Bravo.Los primeros países que reconocieron la independencia de México fueron: Chile, Colombia, Perú, Estados Unidos de América e Inglaterra.
El gobierno de Guadalupe Victoria consiguió que los españoles que todavía estaban en San Juan de Ulúa se rindieran, hizo efectiva la abolición de la esclavitud que había decretado Hidalgo e impulsó la educación. Dos préstamos ingleses le permitieron pagar a tiempo los sueldos del ejército y de los empleados de gobierno. Otros préstamos extranjeros hicieron posible reparar los daños que habían sufrido las minas y ponerlas a funcionar. Comerciantes europeos y estadounidenses se instalaron en México.

Para defender sus intereses, los criollos ricos formaron agrupaciones políticas que se llamaron logias masónicas de rito escocés. Estos grupos formados por partidarios del centralismo se oponían a la república federal. El embajador Poinsett intervino nuevamente en los asuntos internos de México y organizó a la gente de clase media en otras logias, llamadas de rito yorkino, que preferían el sistema federal.

Al terminar el gobierno de Guadalupe Victoria, después de un levantamiento, asumió la presidencia Vicente Guerrero.

Mientras tanto, los españoles se preparaban en Cuba para reconquistar México. Corrió el rumor de que recibirían ayuda de los españoles que estaban en el país, y Guerrero expulsó a estos últimos. La medida tuvo efectos desastrosos, pues los desterrados se llevaron sus riquezas.

Sin recursos suficientes, era difícil resistir las presiones del ejército y del clero que querían conservar las ventajas que habían tenido en los últimos años del virreinato. Era difícil hacer producir los campos, las minas y las fábricas; mejorar y vigilar los caminos. Sin dinero suficiente no había manera de aumentar la riqueza de la nación, de afrontar la amenaza de agresiones extranjeras, ni de mantener la paz.

Con la intención de reconquistar México, el gobierno español envió una expedición, comandada por Isidro Barradas. Los invasores se adueñaron de Tampico en 1829, pero fueron derrotados de inmediato por Santa Anna. Guerrero mandó a su vicepresidente, Anastasio Bustamante, al frente de otro ejército a Jalapa, para contraatacar rápidamente en caso de otra invasión, pero Bustamante aprovechó esas tropas para rebelarse contra Guerrero y apoderarse de la presidencia.

Guerrero se refugió en las montañas del sur. Bustamante pagó, según se dice, cincuenta mil pesos de oro a un marino genovés, Francisco Picaluga, para que le entregara a Guerrero. Picaluga invitó al insurgente a comer a su barco, en Acapulco, y cuando lo tuvo a bordo levó anclas. Guerrero fue acusado de traición y fusilado en Cuilapan, Oaxaca, el 14 de febrero de 1831. Tras la muerte de Guerrero hubo levantamientos que obligaron a Bustamante a dejar la presidencia.





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